Lotus Elise: un chasis deportivo con múltiples personalidades

 

Los últimos años cuando se acerca la Navidad, pero todavía estoy trabajando, me viene a la cabeza una historia que conocí hace un tiempo ambientada en esta época de fiestas y con el automóvil como punto de interés. Fue a principios de los años 90, concretamente en 1994, el día de Nochebuena. En la sede de Lotus en Hethel, Inglaterra, estaban terminando con los últimos retoques de un extraño prototipo. No tenía todavía carrocería, pero los ingenieros y mecánicos sabían que escondía mucho potencial bajo semejante apariencia. Tras largas horas de trabajo lograron poner los neumáticos de aquel engendro a rodar sobre la pista de pruebas en la gélida noche, dando comienzo a una leyenda del mundo del motor: el Lotus Elise.

Chasis de desarrollo del Lotus Elise S1

Sin embargo, en términos realistas y especialmente a ojos del público general, no parece ser un coche que se destaque respecto a su competencia. Tan sólo llevaba un pequeño motor de 4 cilindros atmosférico que daba unos 120 CV. ¿Cómo iban a luchar contra aquellos poderosos deportivos de los 90 o contra los cada vez más populares GTIs? La respuesta era prácticamente evidente desde que echó a rodar: el chasis. Se trataba de la gran novedad del nuevo modelo, un revolucionario bastidor que permitía un ligerísimo peso, una rigidez torsional y unas proporciones excelentes. Esa era la verdadera clave y el motivo por el que logró venderse durante 25 años y 3 series diferentes. Pero, ¿hay algo más?

Lotus Elise S2 y S1 (de izquierda a derecha)

El Lotus Elise no fue el único coche que ha recurrido a este chasis, hay muchos otros ejemplos y no todos muy conocidos. Dentro de la propia marca está el Exige, que apareció como una variante más potente y deportiva. En la primera serie mantenía el motor, pero potenciado, tenía un kit de carrocería más agresivo y una puesta a punto más radical. En la Serie 2 ganó el motor 1.8 Toyota añadiéndole sobrealimentación situándose en el entorno de los 200 CV y llegando a superarlos en ediciones especiales y al final de su producción, este segundo Exige situó el nombre como un modelo por derecho propio dentro de Lotus. En la tercera serie se superaron colocándole un 3.5 V6 de un Camry con compresor, llegando más allá de los 400 CV en algunas versiones, el diseño se diferenció aún más del Elise y, siendo más rápido y deportivo, se volvió un poco más GT (si es que eso sirve para definir a un Lotus de esa época). Fue el punto intermedio entre el más pequeño Elise y el Évora como tope de la gama, demostrando que era un chasis muy serio que podía con mucha potencia.

Lotus Exige S2, S3 y S1 (de izquierda a derecha)

El más civilizado de estos modelos del fabricante británico fue el Lotus Europa S, que se vistió de gala para tratar de competir contra los coupés deportivos de otras marcas europeas y las japonesas. Era una tarea muy difícil y por eso solo estuvo a la venta durante muy poco tiempo, de 2006 a 2010, con una limitadísima producción de 458 unidades. A diferencia del resto de Lotus de la época montaba un motor de origen GM y no Toyota, el elegido era un bloque de 4 cilindros en línea y 2 litros turbo de Opel, con 200 CV. El diseño exterior le diferenciaba claramente del resto de la gama, destacando un portón trasero que daba acceso a un maletero más grande. En el interior los acabados estaban más cuidados y se introducía equipamiento nuevo, pero se seguía quedando atrás con respecto a sus rivales, ya que no se quitaba de encima la sensación de coche espartano. En su momento le suponía una desventaja, pero hoy en día lo hace aún más especial.

Lotus Europa S

Durante el desarrollo del coche que terminó siendo el Lotus Europa S se barajó la posibilidad de venderlo bajo la marca malaya Proton, que entonces era la propietaria de Lotus. El plan inicial era fabricarlo en Malasia, pero al final decidieron establecer la producción en Hethel, lo que llevó a venderlo definitivamente como Lotus. Aun así, en 2010 en el Salón del Automóvil de Kuala Lumpur se presentó el Proton Lekir, que era sin duda un remarcado del Europa S. Se sospechaba que el motor que llevaba podía ser un 1.6 o un 2.0 de origen Proton desarrollado junto a la propia Lotus. Como no pasó de prototipo, ha quedado como una anécdota puntual.

Proton Lekir

Sobre la serie 1 hay un modelo realmente especial, que fue desarrollado para competir en las 24 Horas de Le Mans y en el campeonato de GT, con una sola unidad de producción: el Lotus Elise GT1. Fue diseñado para competir bajo el salvaje reglamento GT1 de finales de los 90 para plantar cara a los Porsche 911 GT1, Mercedes CLK GTR o McLaren F1, superdeportivos que todavía siguen siendo una auténtica locura tantos años después. La versión de calle estaba propulsada por un V8 turbo de 3.5 que provenía del Esprit de la época y entregaba nada menos que 542 CV a 6500 revoluciones por minuto. Sin embargo, para competir sustituyeron el motor por otro V8 LT5 del Chevrolet Corvette.

Lotus Elise GT1 

Pero eso no fue todo, sino que en 1998 el antiguo piloto del equipo de fábrica Mike Hezemans usó dos chasis abandonados para mejorar a su gusto la aerodinámica y el motor en Holanda. Afiló el frontal y se hizo con dos enormes motores V10 del Dodge Viper de 8 litros y 617 CV para terminar de construir el Bitter GT1. Finalmente, solo pudieron competir en Silverstone, pero no pudieron terminar por problemas en la caja de cambios debido al enorme par.

Bitter GT1 (Lotus Elise GT1 + V10 del Dodge Viper)

Para terminar con los modelos de Lotus sobre este eterno chasis están los 340R, 2-Eleven y 3-Eleven, que eran las barquetas de carreras de las series 1, 2, y 3, respectivamente. No tenían puertas ni techo y solo tenía luna delantera el primero, los otros dos no, por lo que la experiencia de conducción era todavía más radical. En cuanto al motor, montaban el mismo que la versión de la que partían, pero con un extra de potencia, desde el 1.8 Rover del 340R al V6 compresor Toyota del 3-Eleven, pasando por el 1.8 compresor Toyota del 2-Eleven, con potencias de 177, 430 y 252 CV, respectivamente. Aunque eran coches diseñados para exprimir al máximo en circuito, tuvieron los tres versiones homologadas para calle.

Lotus 340R

Lotus 2-Eleven

Lotus 3-Eleven

Quizás el modelo más conocido fuera de la marca británica fue su primo el Opel Speedster, en sabor alemán, y Vauxhall VX220, en sabor inglés. Básicamente era el mismo coche con distinto logo, parrilla y el volante en lados opuestos (Vauxhall se vende exclusivamente en Reino Unido). El diseño de la carrocería se diferenciaba bastante, presentando líneas más aristadas y pasos de rueda más marcados. Como detalle curioso el escape doble central se disponía en vertical, con una salida sobre la otra. En lo relativo a las motorizaciones se comercializó con un 4 cilindros atmosférico Ecotec de 2.2 litros y 147 CV, que montaron muchos modelos de GM y especialmente popular en los Opel Astra, Vectra o Zafira. Más adelante para compensar la falta de potencia añadieron un 2 litros turbo de 200 CV con el mismo origen y que compartió con el Lotus Europa S. Hubo un concept de pruebas basado en el Speedster que se caracterizaba por una aerodinámica muy cuidada y un pequeño 1.3 diésel con el objetivo de lograr un reducido consumo de combustible como laboratorio y marketing.

Opel Speedster

Vauxhall VX220

La preparación de calle más bestia con base Elise vino desde Texas con el espectacular Hennessey Venom GT. Sus cifras dejan sin aliento, un V8 GM LS7 de nada más que 7 litros, que entrega la espeluznante cifra de 1244 CV con la ayuda de dos turbocompresores. Traslada semejante fuerza a las ruedas a través de una transmisión manual de 6 velocidades Ricardo, compartida con el Ford GT. Aunque aumenta el peso por llevar un motor más grande, tener mayor batalla y los refuerzos correspondientes al chasis para absorber los desbordantes caudales de par, iguala la cifra de la potencia con 1244 kg (en la versión Spyder es un poco más 1258 kg). Por lo que consigue una relación peso-potencia perfecta de 1:1.

Hennessey Venom GT

Como era de esperar con estas increíbles cifras, tiene varios récords por los que ha estado peleando con la mismísima Koenigsegg: en el 0-300 km/h marcó 13.63 segundos y la velocidad máxima que ha llegado a alcanzar ha sido de 427.6km/h, además de ser el descapotable más rápido (no oficial) con los 427.4 km/h alcanzados por el Spyder. Una auténtica salvajada de coche (misil), del que tan solo se fabricaron 13 unidades.

Tesla Roadster

Me atrevería a decir que el modelo más trascendental que comparte chasis con el Elise es el Tesla Roadster. Es ni más ni menos uno de los coches eléctricos pioneros en ser producido en serie, concretamente es el primero con una batería de iones de litio y una autonomía superior a los 320 km (200 millas). Supuso el nacimiento de Tesla como marca y el primer impulso efectivo a los automóviles eléctricos, tras el que llegaron el Mitsubishi i-MIEV, el Nissan Leaf o el Renault Fluence Z.E.  Se vendieron entre 2450 y 2500 unidades desde 2008 a 2012, que para ser un coche de nicho dentro de un segmento también de nicho fueron importante. En cuanto a las características técnicas, tuvo dos versiones una de 248 CV y otra de 288 CV que enviaban toda la potencia al eje trasero a través del motor eléctrico, pesaba 1305 kg, de los cuales 450 eran de la batería, de 53 kWh de capacidad y conseguía una autonomía de hasta 393 km por recarga. Desde entonces ya hemos visto hasta dónde han llegado los coches eléctricos, convirtiéndose en un producto clave en el mercado actual.

Zytek Lotus Elise

Curiosamente el Tesla no ha sido el único coche que ha intentado hacer un Lotus Elise eléctrico, aunque fue la única que lo hizo con éxito. Hay varios ejemplos más y el primero con el que experimentaron esta tecnología tan normal hoy en día fue el Zytek Lotus Elise. Se trataba de un prototipo basado en el chasis del S1 desarrollado entre 1998 y 2003 por la propia marca y Zytek, una empresa de tecnología automotriz (que ahora pertenece al fabricante de neumáticos Continental) y equipo de motorsport (que después cambió el nombre a Gibson y fabrica motores V8 para el WEC). La batería es de níquel-cadmio de 300 V, sigue siendo ligero incluso con el peso extra, son 875 kg, tiene dos motores que dan de forma conjunta 200 CV, la autonomía está entre 161 y 193 km y está limitado a 145 km/h.

PG Elektrus

En 2012 se presentó en Berlín un prototipo eléctrico alemán bajo la denominación PG Elektrus con la intención de competir con el Tesla Roadster y recurrieron al mismo chasis de aluminio británico. Únicamente existen dos unidades. Planteaba unas cifras interesantes, 270 CV, batería de iones de litio con una autonomía de hasta 350 km y una velocidad máxima de 250 km/h. Al año siguiente se presentó en el Salón del Automóvil de Shanghái el Detroit Electric SP.01, otro prototipo eléctrico que se basaba en el Lotus Elise. Ha habido varios intentos de relanzarlo hasta que en 2017 se terminó diluyendo el proyecto. 1068 kg de peso, 204 o 285 CV, una batería de polímero de litio de 37 kWh y 290 km de autonomía. Curiosamente, monta una caja de cambios manual.

Detroit Electric SP.01

Más recientemente y con la producción del Elise ya finalizada, en 2023 ha surgido otro prototipo eléctrico en la era de la fiebre tecnológica de las cargas super rápidas: El NYOBOLT EV Concept es un homenaje y reinterpretación del S1 original en cuanto a diseño, pero con una batería de 35 kWh que da para unos 250 km, el peso se queda en 1246 kg y la potencia alcanza unas cifras bastante elevadas, de entre 450 y 470 CV. Detrás de este coche está, entre otros, la compañía del antiguo diseñador de Jaguar Land Rover, Ian Callum. De momento no se sabe nada más de este modelo.

NYOBOLT EV Concept

En clave eléctrica ha habido dos ejemplos más, uno es una locura y el otro de un fabricante grande. Con este último me estoy refiriendo al Dodge EV o Dodge Circuit EV (que hubo dos versiones con 2 nombres en las que cambió ligeramente la estética), que llegaba después de la separación del grupo Daimler Chrysler (unía a Mercedes y las marcas pertenecientes a Chrysler, como Dodge) en una serie de prototipos que empezaban a coquetear con la electrificación en el alba de la crisis económica. Se basaba en la carrocería del Lotus Europa S y se diferenciaba principalmente por la parrilla, ya que recurría a la icónica cruz que usaba Dodge en aquella época. En cuanto a los datos técnicos, daba 270 CV, en el 0-100 km/h bajaba de los 5 segundos, la velocidad máxima era de 193 km/h y tenía una autonomía de entre 240 y 320 km.

Dodge Circuit EV

El proyecto se canceló con la llegada de Fiat al accionariado del grupo Chrysler en 2009. Poco antes de esto la marca hizo una jornada de pruebas para prensa con una unidad de color negro (los dos concepts presentados eran amarillo y naranja, respectivamente). Destacaban que la experiencia de conducción era casi tan buena como en el Lotus, pero se notaba el aumento de peso en la parte trasera con un eje delantero algo liviano a alta velocidad, que empeoraba el ya presente subviraje, además de un mayor balanceo que en el Elise. Uno de los puntos que destacaban por aquel entonces es que el hecho de ser eléctrico no le restaba diversión al volante (con una dirección sin asistencia deportiva) respecto a un modelo gasolina, a diferencia de los híbridos que empezaban a popularizarse. Lamentablemente no llegó más allá y ahora han retomado la electrificación con el Charger Daytona, que es completamente lo opuesto en peso.

Rinspeed sQuba

Salón del Automóvil de Ginebra de 2008, el excéntrico fabricante local lleva un concept que parece un Lotus Elise y recuerda mucho al Esprit submarino de 007. De eso trataba el Rinspeed sQuba, un coche funcional en tierra firme y bajo el agua, donde los dos ocupantes tenían que usar un equipo de buceo convencional con el depósito de aire incluido para una hora de inmersión. Estaba limitado a 10 metros de profundidad (lo suficiente para poder escapar de cualquier villano). El sistema de propulsión es eléctrico y se compone de tres motores: el principal de 72 CV para mover las ruedas traseras sobre el suelo y dos adicionales para moverse en el entorno acuático, con velocidades de 6 km/h navegando y 3 km/h buceando. La carrocería estaba hecha con paneles de nanotubos de carbono. Contó con la ayuda de los laboratorios Bayer, como era habitual, en lo relativo a materiales compuestos, en este caso resistentes a la presión y al agua. El precio rondaba entre los 1,5 y 2 millones de euros, pero solo existe una unidad.

Melkus RS 2000

Volviendo a la gasolina, este chasis sirvió para resucitar al fabricante de monoplazas alemán Melkus en 2009. En teoría podía montar motores de 4 cilindros de 1.8 y 2.0 de cilindrada, de origen Toyota y Volkswagen y compresor y turbo, respectivamente, dando entre 270 y 350 CV. Se fabricaban artesanalmente en Dresde en pequeñas cantidades hasta 2012. Otro de los modelos que parten de un chasis de Lotus Elise es especialmente llamativo por sus puertas que se deslizan hacia delante, que denominan sidewinder doors y parecen las armas de un helicóptero de combate desplegadas, se llama Rezvani Beast Alpha X Blackbird. Se lanzó como una edición limitada a cinco unidades con un motor 2.5 turbo de 4 cilindros de Cosworth que da nada más y nada menos que 700 CV, dispone de dos opciones de caja de cambios, una manual de 6 velocidades o una secuencial. La carrocería es de fibra de carbono, por lo que mantiene un peso reducido de 975 kg a pesar de los elementos de equipamiento de lujo y confort.

Rezvani Beast Alpha X Blackbird

A finales de los años 60 Lotus lanzó el 62, que era la versión de carreras del Europa, con la impresionante decoración Gold Leaf roja y blanca. En 2021 la idea de revivir un Lotus en clave moderna, como un homenaje o una versión heritage, tomó forma gracias al campeón de Formula 1, Jenson Button, y al mecánico de la tele, Ant Anstead. Este legado de competición se hizo realidad con el nombre de Radford Type 62-2. Parte del chasis de aluminio y la motorización del Lotus Exige, pero rediseñando cada pieza al máximo detalle: llevando el V6 de origen Toyota hasta los 605 CV con ayuda del preparador JUBU (con otras dos versiones de 430 y 500 CV), con una carrocería de fibra de carbono que rediseña con un estilo muy elegante al modelo clásico y una suspensión específica.

Radford Type 62-2

Además, supuso traer de vuelta al carrocero británico Radford, que participó en la fabricación de los paneles de fibra de vidrio para la carrocería del Ford GT40 que corrió por primera vez en Le Mans 1966. En la edición de 2023 de Pikes Peak International Hill Climb participó el Type 62-2 Track Car de 710 CV marcando un tiempo de 9:37.326 a manos de Tanner Foust y ganando en la clase Experimental, para dejar claras sus intenciones. Desgraciadamente a finales de 2024 la compañía se declaró en bancarrota, lo que los ha llevado a entrar en fase de liquidación de activos y enfrentarse a demandas de clientes e inversores.

El último integrante de esta lista ha llegado tras una sorprendente presentación en pleno 2026. Cinco años después de que se hayan dejado de fabricar el dúo Elise - Exige su chasis vuelve a la carretera una vez más para dar vida a un prototipo clásico en clave de deportivo moderno. Es ni más ni menos que el Bertone Runabout, que sirve de homenaje al concept biplaza de 1969. A nivel de diseño replica los trazos generales, destacando la forma de cuña tan característica y unos marcados pasos de rueda, siendo los delanteros un verdadero espectáculo en cuanto a la integración de superficies. Plasma muy bien el aire retrofuturista que tenía el original, dando una imagen nostálgica de los años 70 en cada detalle que se aprecia. Va a ser una serie limitada a 25 unidades a un precio de medio millón de euros de base. Por lo que se han podido permitir la libertad de integrar unos faros escamoteables que acompañan al afilado y bajo frontal, que por otro lado le hace parecer un coche más grande de los 4 metros que realmente mide. Se ofrece con dos configuraciones de carrocería diferentes, la Barchetta, que es la representación más fiel del modelo en el que se basa, y la Targa de techo desmontable, que comparte parabrisas con el Elise. Comparte el motor con el Exige de tercera serie, por lo que se trata de un V6 Toyota de 3.5 litros de aluminio con compresor que da 475 CV.

Bertone Runabout 2026 Barchetta y Targa (de izquierda a derecha)

Aquel novedoso chasis de aluminio pegado (que no soldado, con lo que se mejoraba a medio milímetro la precisión de fabricación) que conformó el Proto One y echó a rodar sobre el asfalto de la pista de pruebas de Lotus en la fría noche de Nochebuena de 1994 fue muy exitoso y deseado para conformar la base de veinte coches distintos. Los mecánicos e ingenieros que sacrificaron sus celebraciones familiares por terminar aquel prototipo primigenio del Lotus Elise crearon una leyenda que ha dado al mundo del automóvil mucho más de lo que parece. Desde el desarrollo de la tecnología eléctrica de múltiples formas, pero especialmente con el fabricante de coches eléctricos por excelencia: Tesla, al que le dio un punto de partida para su primer producto. Hasta las preparaciones deportivas más salvajes, con motores enormes y potencias desorbitadas, pero también por ligereza y manejo. Ante todo, lo que realmente merecía era contar lo que ha dado de sí su legado.


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