Los coches de la Nacional 2 de Portugal
A pesar de ser un país pequeño, Portugal tiene muchos lugares por conocer y una de las mejores formas de descubrirlo es recorriendo la carretera Nacional 2. Cruza de norte a sur, atravesando más o menos por la mitad el territorio luso. La variedad de paisajes y los contrastes que se pueden apreciar en este viaje es simplemente increíble, desde las zonas más verdes llenas de vegetación entre montañas, hasta grandes llanuras de secano, pasando por aquellos sitios más inhóspitos o ciudades como Vila Real, Viseu o Faro. Son 739 kilómetros de carretera secundaria de doble sentido con un trazado antiguo, muy sinuoso y roto en bastantes tramos, que la convierten en una ruta con regusto clásico y cierto romanticismo. Por eso es habitual encontrarse a grupos de motoristas.
Siempre me pasa al viajar por nuestro país vecino que me llaman la atención los coches que hay en sus calles, especialmente aquellos que son más antiguos, del siglo pasado. Se nota que tienen un mayor parque de automóviles japoneses, muchas veces modelos que son raros de ver por la geografía española (al menos en la península, en lo relativo a esto hay que exceptuar a Canarias, como puerto franco) y como para mí son un poco como una obsesión, no podía parar de fijarme y fotografiar muchos de ellos. También hay otras marcas europeas de las que es fácil encontrar unidades ya con edad de clásicos que se usan en el día a día.
El inicio de la ruta es en Chaves, al otro lado de la frontera norte, justo enfrente de Verín, Orense. Entre sus calles empedradas, con grandes subidas, al lado de murallas y el castillo en lo alto me crucé con un Mitsubishi Colt de quinta generación, concretamente la versión pre-restyling (calculo que más o menos será del 96). Es el blanco que aparece en la portada y en la anterior foto, acompañado por un FIAT Uno de primera serie. Aparentemente no es un coche muy llamativo, no desentona mucho aparcado en una plaza, pero tengo uno, así que cada vez que veo un modelo como el mío lo analizo al detalle. Este llevaba el alerón más discreto que podía montar de serie, que sigue la línea del techo, el escape puede ser el de titanio de aftermarket y además los faldones laterales no son los originales, parecen de otro modelo o universales. De lejos no se veía en mal estado, pero de cerca se podía comprobar que la chapa no estaba muy bien, algo habitual con los años que tiene y durmiendo en la calle.
La siguiente parada era Viseu, la ciudad de Viriato. Aquí me encontré con un coche que para cualquiera podría pasar por un sedán anodino y viejo, este Mitsubishi Lancer de séptima generación plateado. En verdad no deja de ser precisamente eso, un vehículo fiable y práctico, pero que le veo un interés especial. A estas alturas es evidente que tengo cierta debilidad por los Mitsubishi antiguos y claramente se debe a tener un Colt, que es hermano de chasis de estos Lancer al ser ambos Mirage MKV remarcados. Precisamente esta unidad del mismo color se veía bien conservada, con el atractivo del conjunto de faldones laterales, trasero y delantero, que pasan un poco desapercibidos, aunque vistan bastante su imagen. Quizás lo más destacable es que se trata de la base de los legendarios Evolution IV, V, VI y Tommi Mäkkinen, precisamente los que se llevaron cuatro títulos del WRC consecutivos y la edición especial conmemorativa.
Sobre lo alto de una colina a orillas del río Mondego está Penacova, donde llegamos a la hora de comer. En la plaza principal del pueblo veo un Maserati Ghibli con matrícula francesa que llama mi atención. Aunque sea uno de los modelos más normales de la marca de Módena no deja de ser una rareza cruzarse con uno por la calle. Como era de esperar el sonido, sublime en el V6 de origen Ferrari.
Sin duda el coche que más ilusión me hizo encontrar fue en Vila Nova de Poiares, apenas a 10 kilómetros de Penacova. Al verlo de lejos me resultó muy familiar, de hecho, viendo la foto más de una vez me he confundido pensando que era el mío. Mismo color y llantas, solo eran diferentes las manetas en plástico negro, el volante, que este llevaba el de tres radios, y el airbag del acompañante, que el mío no tiene. La verdad es que me alegra ver que un utilitario sencillo y poco llamativo siga siendo habitual de encontrar en Portugal como daily, todo esto hasta que lo conduces y lo entiendes un poco mejor.
Al lado del centro geodésico de Portugal, en una gasolinera de Vila de Rei, me encontré con un llamativo FIAT Panda Cross de color amarillo de tercera generación. La idea de esta versión sobre un pequeño urbano del segmento A, que se ha sucedido en las 3 series del modelo, es curiosa, hacer un pequeño todoterreno. En internet hay muchos videos en pistas de barro o en la nieve de como un humilde Panda 4x4 humilla a verdaderos todoterrenos gracias a su sencillez y ligereza. Esta unidad montaba el motor de dos cilindros turbo TwinAir con 875 centímetros cúbicos de cilindrada que daba entre 85 y 90 CV, que lo delata el escape con la cola en forma de elipse. He estado investigando sobre la versión Cross, porque algunos eran 4x2 y otros 4x4, ya que intentaba clarificar si este tenía tracción total. Por las ruedas, el aspecto Cross y el motor 0.9 sospecho que sí es el 4x4, pero no lo puedo confirmar con la información que tengo.
Esa noche paramos a dormir en Abrantes, a orillas del Tajo. Al día siguiente la mañana estuvo acompañada por mucha lluvia, hasta que salimos de comer de un pequeño restaurante típico de un pueblo pequeño portugués como Alcáçovas. Un poco más arriba en esa calle, volviendo al coche, había otro Ford Escort MK1 del mismo color amarillo/ naranja que el de Peso da Régua. De ahí fuimos a Alcácer do Sal, que no está en la Nacional 2, pero recomendaban ir, y se encuentra a orillas del río Sado. En el paseo fluvial encontré dos coches que me llamaron la atención. El primero de ellos era un Land Rover Defender 90, un clásico por antonomasia, con un discreto, pero interesante color azul y complementado por llantas y techo blancos.
Un poco más adelante, al lado de una casa que estaban reformando, había una anodina pick up blanca rotulada y con la caja típica de madera en la parte de atrás. Era un viejo vehículo de trabajo sin más. Sin embargo, me llamó la atención un detalle, que había visto en alguna otra ocasión los días anteriores: la marca Bedford. El extinto fabricante de vehículos industriales británico es muy raro de ver fuera del Reino Unido y con volante a la izquierda, además es más habitual encontrarse con el modelo Rascal (que también se vendió bajo las marcas GME y Vauxhall en Europa), que no deja de ser un Suzuki Carry. Esta unidad se trata de un Isuzu Faster que ha pasado por un cambio de nombre, cortesía de General Motors, como expertos en badge engineering, que han acostumbrado a hacer durante toda su historia. Es curioso que la siguiente generación (TF) también se vendió como Opel Campo, que me sorprendió ver un Opel pick up con bastante parecido al Frontera, pero es que ambos están basados en diseños de Isuzu y el lío de remarcados que hay entre distintos mercados es lo suficientemente complejo como para perderse entre denominaciones.
Al día siguiente, tras haber dormido en Ferreira do Alentejo, en una gasolinera estaba este Land Rover Defender 90 de tres puertas todo negro: carrocería, llantas y hasta las lunas tintadas. Desde luego que en un día soleado (al fin) llamaba la atención. Pero no fue el único todoterreno de este último día de la Ruta Nacional 2, ya que en la ciudad que hacía de destino del viaje, Faro, encontré otro más. En una calle al lado de la zona del puerto apareció un Nissan Patrol largo de 5 puertas de color blanco, el primero fabricado en España.
Nuevamente me crucé con otro Mitsubishi, en este caso un Lancer de séptima generación, igual que el que vi en Viseu unos días antes. Pero este era una versión más básica y en color azul oscuro (curiosamente la misma tonalidad que el bodykit que compré de segunda mano para mi Colt el año pasado, debía ser común para ambos modelos).
Para terminar con la Nacional 2 no será un coche el elegido, sino una moto. Una Honda CBR 600F de finales de los 90. Con una combinación de colores clásica, pero preciosa, mezclando el azul y el rojo característicos de HRC con un toque de morado entre medias y serigrafiada en blanco. Destacar que en la foto se ve muy bien cómo una paloma estaba delante admirando semejante montura, igual que yo.
Sin embargo, eso no fue todo, ya que desde Faro había que volver a Madrid y todavía quedaban varios días de vacaciones. Por lo que, tras una parada en Ayamonte para hacer noche, fuimos al pueblo de mi abuela, Valencia de Alcántara, en Cáceres, al lado de la frontera con Portugal. Así que no se habían acabado todavía los coches portugueses curiosos. Aquí viene el bonus de fotografías.
Aunque el último Isuzu Trooper de esta lista tenga matrícula española, corresponde a 1997, que es varios años después de que dejase de venderse esta primera generación, por lo que supongo que será de origen portugués. Un modelo poco común en versión de tres puertas, además, este tenía unos vinilos con una brújula muy estilo todoterreno. También aprovecho para comentar el Colt IV de ese llamativo color azul verdoso con los parachoques en plástico negro, que a pesar de estar un poco mal de chapa derrochaba personalidad.
Es una selección de fotos de coches estilo "car spotting" muy poco ortodoxa, ya que ni son superdeportivos ni son caros, pero es auténtica. He intentado mostrar aquellos vehículos que hay en cualquier pueblo de nuestro país vecino, pero que tiene algo especial o curioso que contar.





















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